El Pakea Bizkaia cruza el Ecuador

6 de Noviembre de 2012El velero ha cruzado este martes sobre las 5:45 (hora local) el Ecuador, la línea imaginaria que separa el hemisferio norte y sur. Se ha cumplido así, el primer gran objetivo de esta larga expedición y, a su vez, la primera semana de la travesía por el Atlántico que finalizará aproximadamente dentro de dos semanas en la ciudad de Buenos Aires.

El Pakea Bizkaia ha cruzado este martes sobre las 5:45 (hora local) el Ecuador, la línea imaginaria que separa el hemisferio norte y sur. Los vientos de hasta 17 nudos del este y sudeste de los últimos días han permitido que las millas previas y posteriores al cruce se cubran navegando a velocidades de 8-9 nudos. Se ha cumplido así, el primer gran objetivo de esta larga expedición y, a su vez, la primera semana de la travesía por el Atlántico que finalizará aproximadamente dentro de dos semanas en la ciudad de Buenos Aires.

Es tradición entre los navegantes realizar una ceremonia bautizando a aquellos que nunca antes han cruzado de un hemisferio a otro. Según cuenta la tradición, deberán hacerlo para “evitar la ira del soberano de los mares”, por lo que cada tripulante realiza en la ceremonia una ofrenda, excepto el capitán Unai Basurko y el segundo de a bordo Gonzalo Terceño, ya que han vivido tal momento con anterioridad. Esta tarde, cuando el calor del día amaine, la tripulación celebrará de manera especial el tan emblemático cruce.

Desde hace una semana, el Pakea Bizkaia está inmerso en una de las travesías más largas de esta expedición: Cabo Verde-Buenos Aires.

Para afrontar esta travesía de aproximadamente tres semanas, llevan 1.600 litros de agua para consumo general, para beber 350 litros, así como 35 litros de emergencia. En cuanto a la comida, a pesar de que en el velero llevan mucho más arroz, legumbres, cuscús y pasta de lo que necesitarían para esta travesía, estiman que 21 kg serán los que necesiten para afrontarla.

El velero, que durante esta semana ha navegado en la zona de las calmas ecuatoriales, ha vivido los característicos cambios meteorológicos de esta área.

Las calmas se alternan con chubascos que se forman debido al calor y de vez en cuando descargan en forma de viento fuerte. La tripulación vivió uno que superó los 40 nudos de intensidad, con una lluvia torrencial que dificultó la visibilidad, oscureciendo tanto que parecía de noche. Afortunadamente sólo duró una hora, lo que devolvió la calma a bordo hasta el siguiente. Este tipo de chubascos obliga a estar muy atentos al horizonte durante el día y al radar cuando llega la noche.

Durante el fin de semana el Pakea Bizkaia ha seguido luchando por salir de la zona de las calmas ecuatoriales. Durante un mismo día se han alternado periodos de viento suave del este con otros de calma casi total y una mar bastante desordenada que les obligó a avanzar con el motor para cubrir 5 millas escasas a la hora, con el fin de limitar el consumo de combustible al mínimo.

El calor sofocante de estos días atrás se irá mitigando con la entrada de los alisios del sudeste, lo que les ayudará a refrescar el interior del barco en los próximos días. Durante esta travesía las guardias, en vez de ser de tres horas, son de dos, divididas en tres grupos, por el excesivo calor de cubierta. Para hacer frente al calor, buscan cada resquicio de sombra en cubierta y sólo se ponen al sol cuando es indispensable, es decir, para llevar el timón o manejar las escotas. Asimismo, beben mucha agua e infusiones, y no comen demasiado cuando el sol está alto, sino al atardecer y anochecer.

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